Son las 23.43 y de repente alguien me habla por el MSN... La Amparo
!qué se ha imaginado esta guagua!!!, se cree que porque no está conmigo voy a tolerar esta clase de atrevimiento...
Pepi dice:
HOLA
Agua dice:
que haces despierta chulicsu bebé!!
Agua dice:
anda a dormir
Agua dice:
pituncia
Pepi dice:
no
Agua dice:
si
Pepi dice:
que
Agua dice:
(Chuki)
Agua dice:
a dormir
Agua dice:
(UN GARROTE)
Pepi dice:
no
Pepi dice:
mala
Agua dice:
(BART DURMIENDO)
Agua dice:
apunta con tu trasero
Pepi dice:
pesada
Agua dice:
para darte una palmada
Pepi te ha enviado un zumbido.
Pepi dice:
(UNOS LABIOS BRILLANTES)
Pepi dice:
(UN CORAZÓN QUE BRILLA)
Agua dice:
te quiero chuli
Agua dice:
pero acuerdate que tienes que ir al colegio el jueves
Pepi dice:
yo tambien
Agua dice:
y tienes que acostumbrarte a dormir temprano
Agua dice:
un beso
Pepi dice:
si es solo por hoy
Agua dice:
chulicsu bebe traviesa
Pepi dice:
por que
Agua dice:
porque no me quieres hacer caso
Pepi dice:
no se
Agua dice:
porque eres muy traviesa
Agua dice:
pero ya verás cuando Vuelvas a casa te voya a dar unas cuantas nalgadas
Agua dice:
con la varilla de nochecita
Agua dice:
te va a quedar el poto colorado
Pepi dice:
vueno
Agua dice:
a dormir lulicsu
Pepi dice:
vueno
!!!Esa es mi hija!!!
pD. Nochecita es nuestro perro, le tenemos una varilla para que Amparo la lleve cuando quiera salir de la casa.
lunes, febrero 26, 2007
miércoles, febrero 21, 2007
......el secreto del zorro....

Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo
Insensato
.jpg)
El Amor es insensato, no razona.
La Razón busca un beneficio.
El Amor se te declara,
consumiéndose, inmutado.
Sin embargo, en medio del sufrimiento,
el Amor avanza como una rueda de molino,
sencilla y de dura superficie.
Habiendo muerto de interés personal,
lo arriesga todo y pide nada.
El Amor pierde apostando cada regalo otorgado por Dios.
Sin causa, Dios nos dio el Ser;
sin causa, devuélvelo otra vez.
Rumi
La Razón busca un beneficio.
El Amor se te declara,
consumiéndose, inmutado.
Sin embargo, en medio del sufrimiento,
el Amor avanza como una rueda de molino,
sencilla y de dura superficie.
Habiendo muerto de interés personal,
lo arriesga todo y pide nada.
El Amor pierde apostando cada regalo otorgado por Dios.
Sin causa, Dios nos dio el Ser;
sin causa, devuélvelo otra vez.
Rumi
viernes, febrero 09, 2007
COMPARSA HABANERA
La comparsa del farol
(bamba uenibamba bó)
pasa tocando el tambor.
¡Los diablitos de la sangre se encienden en ron y sol!
"Ahora verá como yo no yoro.
(Jálame la calimbanyé...)
Y'orá verá como yombondombo.
(Júlume la cumbumbanyé...)"
El santo se va subiendo
cabalgando en el clamor.
"Emaforibia yambó.
Uenibamba uenigó."
¡En los labios de caimito,
los dientes blancos de anón!
La comparsa del farol
ronca que roncando va.
¡Ronca comparsa candonga
que ronca en tambor se va!
Y... ¡Sube la loma!... y ¡dale al tambor!
Sudando los congos van tras el farol.
(Con cantos yorubas alzan el clamor.)
Resbalando en un patín de jabón
sus piernas se mueven al vapor del ron.
Con plumas plumero de loro parlero
se adorna la parda Fermina Quintero.
Con las verdes plumas del loro verdero.
¡Llorando la muerte de Papá Montero!
La comparsa del farol ronca que roncando va.
Ronca comparsa candonga
bronca de la cañandonga...¡La conga ronca se va!
Se va la comparsa negra
bajo el sol moviendo los hombros,
bajando el clamor.
Y ¡sube la loma! (y baja el clamor.
Pasa la comparsa mientras baja el sol.)
Los diablitos de la sangre
se encienden de ron y sol.
Bailan las negras rumberas
con candela en las caderas.
Abren sus anchas narices ventanas
de par en par a un panorama sensual...
La conga ronca se va al compás del atabal...
¡Sube la loma, dale al tambor!
Sudando los negros van tras el farol.
(Los congos dan vueltas y buscan el sol
pero no lo encuentran porque ya bajó.)
La comparsa enciende su rojo farol con carbón
de negros mojados en ron.
La comparsa negra meneándose va
por la oscura Plaza de la Catedral.
La comparsa conga va con su clamor
por la calle estrecha de San Juan de Dios.
"Apaga la vela que'l muelto se va.
Amarra el pañuelo que lo atajo ya.
Y ¡enciende la vela que'l muelto salió!
Enciende dos velas, ¡que tengo a Changó!"
La comparsa conga temblando salió
de la calle estrecha de San Juan de Dios.
¡Clamor en la noche del ronco tambor!
Rembombiando viene, rembombiando va...
La conga rembombarueda en el tambor.
La conga matonga sube su clamor ronda
que rondando ¡ronca en el tambor!
En la oscura plaza del cielo rumbea la luna.
Y sus anchas caderas menea.
Con su larga cola de blanco almidón
va la luna con su bata de olán.
Por la oscura plaza de la noche va
con una comparsa de estrellas detrás.
Y la mira el congo,
negro maraquero: suena una maraca.
¡Y tira el sombrero !
Retumba la rumba, hierve la balumba
y con la calunga arrecia el furor.
Los gatos enarcan al cielo el mayido.
Encrespan los perros sombríos ladridos.
Se asoman los muertos del cañaveral.
En la noche se oyen cadenas rodar.
Rebrilla el relámpago como una navaja
que a la noche conga la carne le raja.
Cencerros y grillos, güijes y lloronas: cadenas de ancestros...
y... ¡Sube la loma! Barracones, tachos,
sangre del batey mezclan su clamor en el guararey.
Con luz de cocuyos y helados aullidos
anda por los techos el "ánima sola".
Detrás de una iglesia se pierde la ola de negros
que zumban maruga en la rumba
Y apaga la vela.
Y ¡enciende la vela!
Sube el farol abaja el farol.
Con su larga cola la culebra va
Con su larga cola muriéndose va
la negra comparsa del guaricandá.
La comparsa ronca perdiéndose va.
¡Qué lejos!.. lejana... muriéndose va.
Se apaga la vela; se hunde el tambor.
¡La comparsa conga desapareció!
Cuaderno de poesía negra (1934)
(bamba uenibamba bó)
pasa tocando el tambor.
¡Los diablitos de la sangre se encienden en ron y sol!
"Ahora verá como yo no yoro.
(Jálame la calimbanyé...)
Y'orá verá como yombondombo.
(Júlume la cumbumbanyé...)"
El santo se va subiendo
cabalgando en el clamor.
"Emaforibia yambó.
Uenibamba uenigó."
¡En los labios de caimito,
los dientes blancos de anón!
La comparsa del farol
ronca que roncando va.
¡Ronca comparsa candonga
que ronca en tambor se va!
Y... ¡Sube la loma!... y ¡dale al tambor!
Sudando los congos van tras el farol.
(Con cantos yorubas alzan el clamor.)
Resbalando en un patín de jabón
sus piernas se mueven al vapor del ron.
Con plumas plumero de loro parlero
se adorna la parda Fermina Quintero.
Con las verdes plumas del loro verdero.
¡Llorando la muerte de Papá Montero!
La comparsa del farol ronca que roncando va.
Ronca comparsa candonga
bronca de la cañandonga...¡La conga ronca se va!
Se va la comparsa negra
bajo el sol moviendo los hombros,
bajando el clamor.
Y ¡sube la loma! (y baja el clamor.
Pasa la comparsa mientras baja el sol.)
Los diablitos de la sangre
se encienden de ron y sol.
Bailan las negras rumberas
con candela en las caderas.
Abren sus anchas narices ventanas
de par en par a un panorama sensual...
La conga ronca se va al compás del atabal...
¡Sube la loma, dale al tambor!
Sudando los negros van tras el farol.
(Los congos dan vueltas y buscan el sol
pero no lo encuentran porque ya bajó.)
La comparsa enciende su rojo farol con carbón
de negros mojados en ron.
La comparsa negra meneándose va
por la oscura Plaza de la Catedral.
La comparsa conga va con su clamor
por la calle estrecha de San Juan de Dios.
"Apaga la vela que'l muelto se va.
Amarra el pañuelo que lo atajo ya.
Y ¡enciende la vela que'l muelto salió!
Enciende dos velas, ¡que tengo a Changó!"
La comparsa conga temblando salió
de la calle estrecha de San Juan de Dios.
¡Clamor en la noche del ronco tambor!
Rembombiando viene, rembombiando va...
La conga rembombarueda en el tambor.
La conga matonga sube su clamor ronda
que rondando ¡ronca en el tambor!
En la oscura plaza del cielo rumbea la luna.
Y sus anchas caderas menea.
Con su larga cola de blanco almidón
va la luna con su bata de olán.
Por la oscura plaza de la noche va
con una comparsa de estrellas detrás.
Y la mira el congo,
negro maraquero: suena una maraca.
¡Y tira el sombrero !
Retumba la rumba, hierve la balumba
y con la calunga arrecia el furor.
Los gatos enarcan al cielo el mayido.
Encrespan los perros sombríos ladridos.
Se asoman los muertos del cañaveral.
En la noche se oyen cadenas rodar.
Rebrilla el relámpago como una navaja
que a la noche conga la carne le raja.
Cencerros y grillos, güijes y lloronas: cadenas de ancestros...
y... ¡Sube la loma! Barracones, tachos,
sangre del batey mezclan su clamor en el guararey.
Con luz de cocuyos y helados aullidos
anda por los techos el "ánima sola".
Detrás de una iglesia se pierde la ola de negros
que zumban maruga en la rumba
Y apaga la vela.
Y ¡enciende la vela!
Sube el farol abaja el farol.
Con su larga cola la culebra va
Con su larga cola muriéndose va
la negra comparsa del guaricandá.
La comparsa ronca perdiéndose va.
¡Qué lejos!.. lejana... muriéndose va.
Se apaga la vela; se hunde el tambor.
¡La comparsa conga desapareció!
Cuaderno de poesía negra (1934)
Viento de la luz de junio

Llévame por donde quieras,
viento de la luz de junio,
-remolino de lo eterno.
¿Adónde?
Si ya he ido, si ya vuelvo.
Si ya nada quiero, nada;
ni lo que tengo, ni aquello
que estuve soñando ayer.
viento de la luz de junio,
-remolino de lo eterno.
¿Adónde?
Si ya he ido, si ya vuelvo.
Si ya nada quiero, nada;
ni lo que tengo, ni aquello
que estuve soñando ayer.
Ahora por no querer y no saber lo que
/ quiero
lo quiero todo...¡Qué júbilo!
¡Qué beato ahogarse en tu oleaje!
Soy como un niño que estrena
la pura emoción del Quiero.
¡Ay, la espuma, lo lejano,
y aquellas voces, naranjas
-tacto, color y fragancia-
que se mecen en las frondas
como sorpresas redondas!
Llévame dónde tu quieras
-tú me ciñes, tú me vences-
que ahora me rindo dócil,
a tu voluntad viajera,
luz de jugar y de huir...
Llévame, llévame, llévame
a secuestrarme en lo eterno
-ansia, oleaje, grupa, crin-
viento de la luz de junio.
Emilio Ballagas
jueves, febrero 08, 2007
Hay un día feliz

A recorrer me dediqué esta tarde
las solitarias calles de mi aldea
acompañado por el buen crepúsculo
que es único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
y su difusa lámpara de niebla,
sólo que el tiempo lo ha invadido todo
con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
volver a ver esta querida tierra,
pero ahora que he vuelto no comprendo
cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
en la torre más alta de la iglesia;
el caracol en el jardín; y el musgo
en las húmedas manos de las piedras
No se puede dudar, éste es el reino
del cielo azul y de las hojas secas
en donde todo y cada cosa tiene
su singular y plácida leyenda:
hasta en la propia sombra reconozco
la mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron hechos memorables
que presenció mi juventud primera,
el correr en la esquina de la plaza
y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío!, nunca sabe
uno apreciar la dicha verdadera,
cuando la imaginamos más lejana
es justamente cuando está más cerca.
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!, algo me dice
que la vida no es más que una quimera:
una ilusión, un sueño sin orillas,
una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
la emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
cuando emprendí mi singular empresa,
unas tras otra, en oleaje mudo,
al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
y cuando estuve frente a la arboleda
que alimenta el oído del viajero
con su inefable música secreta
recordé el mar y enumeré las hojas
en homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino.
Me detuve delante de una tienda:
el olor del café siempre es el mismo.
Siempre la misma luna en mi cabeza,
entre el río de entonces y el de ahora
no distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
que mi padre plantó frente a la puerta
(ilustre padre que en sus buenos tiempos
fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a firmar que su conducta
era un trasunto fiel de la Edad Media
cuando el perro dormía dulcemente
bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
el delicado olor de las violetas
que mi amorosa madre cultivaba
para curar la toz y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
no podría decirlo con certeza;
todo está igual, seguramente,
el vino y el ruiseñor encima de la mesa,
mis hermanos menores a esta hora
deben venir de vuelta de la escuela:
¡sólo el tiempo lo ha borrado todo
como una blanca tempestad de arena!
Nicanor Parra
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